Notas de lectura: Automating Finance

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[Hace unos meses leí el libro de Juan Pablo Pardo-Guerra Automating Finance. Infrastructures, Engineers, and the Making of Electronic Markets (Cambridge University Press, 2019). Este post son las notas que fui tomando mientras leía. No es una reseña, ni una evaluación crítica. Es un intento por compartir qué y cómo me hizo pensar este libro que se relaciona muy de cerca con cosas sobre las que estoy trabajando]

16/8/2019

Acabo de empezar Automating Finance de Juan Pablo Pardo-Guerra.

El primer capítulo tiene una discusión donde enumera las diferentes definiciones del concepto de mercado en la sociología económica. Casi las mismas que he ido compilando. También, como estoy entendiendo, traza una distinción entre lo que se ha hecho hasta ahora y la aproximación que se desarrolla en este libro. La diferencia, eso sí, es lo que Pardo-Guerra distingue no es quien define el concepto (en mi trabajo trato de distinguir entre una aproximación donde la sociología intenta definir el concepto de mercado, y otra, donde lo que hacemos es estudiar las definiciones nativas y relevantes a cada caso) sino que respecto al nivel de abstracción. A su juicio, la sociología, como la economía neo-clásica, ha entendido al mercado en un nivel demasiado abstracto. El mercado como un mecanismo de intercambio.

17/8/2019

Hacia donde el libro parece ir es a una narración de la historia de las bolsas de Londres y NYC desde la perspectiva del trabajo de los ingenieros que construyeron la infraestructura para la automatización. El foco es en el trabajo organizacional en que lo que hacen estos ingenieros se despliega.

19/8/2019

Voy en la página 134.

La historia va a fines de los 1970s, principios de los 1980s, en Londres. Los ‘tecnologistas’ o ‘market-engineers’, como los llama Pardo-Guerra, pasaron de ser unos pocos a más de 3000. Ya se han automatizado varios procesos, como liquidación y pagos (settlement), y ahora el foco está puesto en las respuestas ingenieriles a las reformas que buscan generar mayor competencia en la industria financiera en el período de M. Thatcher.

Mientras leo, pienso que la historia de este libro podría servir como una extensión del argumento que me gustaría desarrollar en el artículo sobre la idea de ‘formal market’ y el trabajo de los estándares técnicos en el mercado de electricidad europeo. Mi idea es jugar con el adjetivo formal, como en ‘formal organization’. Formal no es lo mismo que organizar. La administración científica formaliza el trabajo de la fábrica. Transforma prácticas y formas de trabajo en procesos delimitados en tareas estandarizadas y que se pueden modelar y descomponer en partes discretas. La organización se hizo formal con el trabajo de los ingenieros de gente como Taylor en adelante. El mercado se hace formal con el trabajo de los ingenieros-market-designers.

Bajo esta mirada, uno podría decir que lo que hace este libro es narrar el proceso de formalización, de traducción de prácticas y procesos de las bolsas en estándares y sistemas digitales.

12/9/2019

Volví al libro de Pardo-Guerra. Voy en p.205.

Cierra la historia de Londres a fines de los 1990s. Una cita:

“the argument of the economist Alvin Roth may well be a step ahead of the game: as he wrote in his forward looking essay The Economist as Engineer, as ‘marketplaces proliferate throughout the web’, scholars are presented with a unique opportunity of studying the forms of ‘market design… done by computer programmers, among others [who] possess some of the essential expertise’ for building today’s electronic platforms of exchange (Roth 2002, 1343). Certainly, the work of these engineers is as much social as it is technical, and their success is not only grounded on their market power or access to specialist knowledge, but also on their practical and multifaceted experience, cultivated heterogeneous connections, and diffuse organizational clout. In the case of London’s transformation to introduce what was a patently radical and moralized innovation, infrastructural workers had to capture the exchange to create a voice within their field despite initial organizational invisibility, reveal the bounties of their efforts, and enroll novel market constituencies through moral and technical affinities only to then effect chance” (205)

Varias cosas.

Uno. Hasta ahora, la cita parece resumir la hipótesis principal del libro. Para entender la historia de la bolsa de Londres hay que prestar atención a los market-engineers. El trabajo de estos ingenieros no es sólo ingenieril, pero también heterogéneo, en el sentido que le da J. Law a este término. El libro sería más que nada una demonstración de lo heterogéneo del trabajo ingenieril, del esfuerzo socio-técnico requerido en organizar el mercado.

Dos. Sorprendentemente, dado el tema, es, a ratos, una historia muy humana. Quizás porqué estos ingenieros no son académicos, no hay papers, fórmulas. Hay dispositivos, pero el tipo de acción sorprendentemente social. Quizás por una decisión de métodos. Muy diferente, en este sentido, al tipo de detalle que uno encuentra en las cosas de MacKenzie donde el actor principal es una fórmula (en su paper con Millo sobre el mercado de derivados) o una particular correlación estadística (su paper sobre la crisis). A veces Pardo-Guerra parece estar más cerca de cosas como lo que hace Fligstein (o de MacKenzie 2018 en AJS que es mucho más una explicación social sobre la historia de high-frequency trading). De hecho, cuando habla de “captura”, la historia del éxito de los ingenieros de la bolsa de Londres es como una historia de “campos”.

Tres. Hay quizás una tensión entre dos niveles. Por una parte, el material empírico es más que nada sobre sense making, como es qué algunos actores claves hacen sentido de su pasado, y, por otra, un tipo de claim, que no es sobre entender cómo estos actores problematizan, sino que una explicación de un proceso histórico. Por decirlo de otra forma, hay un salto, no sé si bien solucionado, entre un material de segundo orden, un entrevistador que analiza cómo los participantes de procesos que pasaron hace años cuentan su historia, a un tipo de afirmación de primer orden, de “esto fue que lo que pasó”.

Cuatro. Algo que debería seguir pensando en mi trabajo. Una manera de pensar el rol de la sociología en estudios de los economistas tiene que ver con cómo analizar la diferencia entre lo que economistas (o los ingenieros que hacen mercados) dicen, lo que dejan como testimonio, y lo que hacen. Un problema es si los entrevistados tienen o no el lenguaje o las herramientas lingüísticas para narrar su rol en estos procesos. Lo que hace Roth en la cita es un muy buen ejemplo. Es una auto-descripción selectiva. Para usar el lenguaje que Pardo-Guerra toma de Law, es una descripción que invisibiliza lo heterogéneo, la parte menos elegante del trabajo mismo. Sociología como un lenguaje para pensar sobre este trabajo. Obviamente, todo esto no está tan lejos de lo que decía Bourdieu sobre en sus divagaciones metodológicas en Outline of a Theory of Practices. La decisión es sobre el tipo de conceptos y metáforas que uno usa para pensar el trabajo de los organizadores de mercados. Pardo-Guerra parece pasar de Law a Fligstein. De la metáfora del trabajo heterogéneo a una de acción como lucha en un campo.

14/9/2019

Una pregunta para seguir pensando. ¿Es lo que Pardo-Guerra estudia un caso de lo que yo busco estudiar?

Hasta ahora, he usado tres formas de enmarcar o denominar mi objeto de investigación, uno, como ‘market-design’, dos, como ‘organizing markets’, y tres, como ‘the work put to make markets work’. Tienen puntos de intersección, pero no son lo mismo. Quizás, como en este libro, hay una ambigüedad entre organizing y engineering. Una definición estricta de ‘market design’ sería algo así como “economistas que participan del movimiento académico denominado con este nombre”. Más generalmente, el trabajo de diseñar mercado incluiría también a gente como los ingenieros que hacen estándares en el mercado de la electricidad en Europa, o los técnicos que diseñan sistemas en este libro. ‘Work put to make markets work’ es el ángulo, un tipo de sociología del trabajo – la ocupación, la tarea, la ética profesional – de quienes entienden su trabajo como diseñar mercados como objeto de estudio. Todo esto sería una de las formas de analizar el problema más general de ‘organizing markets’. Lo que yo estudio, o espero entender, es el intento de hacer que mercados funcionen de una forma diferente. El estudio del trabajo dedicado a que los mercados funciones de otra forma.

Voy en página 236.

La atención está puesta en asuntos que normalmente serían vistos como backstage. En la parte sobre Londres, el caso principal es sobre settlement, la automatización del proceso de liquidación y pago de las transacciones. La parte que leo ahora, ya no en UK sino que en los EEUU, es sobre “los libros de órdenes”. Lo que agrega esta segunda parte, que no se enfatiza en la primera, es que su automatización trae consigo concepciones de cómo debería funcionar un mercado que funciona bien. Los proyectos de automatización movilizan una crítica sobre la eficiencia – o la falta de eficiencia- en los arreglos existentes. En términos de la ANT de los 1980s, no los del libro, lo que esta parte hace es analizar la ‘problematización’ y como estas problematizaciones movilizan particular conceptualizaciones del mercado en cuestión, y del rol que le corresponde a los técnicos en su mantenimiento.

Otra cosa que pensar acá es que tan lejos está todo esto de la idea de Fligstein de ‘conceptions of control’. El punto de Fligstein es que nuevos actores (‘challengers’ en sus términos) no solo disputan la posición de actores dominantes, sino que intentarían imponer sus propias concepciones de cómo se supone que debería funcionar el campo en disputa. Por ejemplo, cuando Über entra no sólo compite con los taxis tradicionales sino que intenta imponer una concepción diferente de qué es- quienes son los actores, y cómo debería funcionar y regularse – la industria del transporte. Uno podría decir que lo que los actores que Pardo-Guerra analiza acá hacen es cuestionar la concepción de control dominante.

18/9/2019

Voy en página 266. El capítulo 7 es sobre la automatización del mercado financiero en los EEUU. Según explica Pardo-Guerra, con el tiempo el tipo de problematización cambia. El tema ya no es eficiencia, sino que fragmentación. Automatización como una forma de hacer que todas las transacciones que suceden en diferentes lugares pasen por la misma plataforma.

¿Podría conectarse esto con el tipo de ‘fallas de mercado’ que preocupa a gente como A. Roth? El problema acá no es falta de información o cosas como selección adversa que limiten la posibilidad de elección. Un mercado falla cuando los actores relevantes pueden evitar pasar por él. Un mercado es exitoso cuando deviene punto de pasaje obligado.

Una idea: uno debería hacer una genealogía de la historia de las “fallas de mercado”, cómo se ha problematizado que un mercado no funcione, y cómo es que lo se construye cuando se construye un mercado cambia según el tipo de falla que se tiene en mente.

27/9/2019

De nuevo leyendo Automating Finance. Voy en la página 290.

La parte de los EEUU es menos detallada, menos ‘cercana’ que la de UK. Más que intentar reconstruir la perspectiva de los ingenieros que trabajan en la bolsa, el análisis funciona más al nivel de las controversias públicas. Diferentes versiones de como es y debería ser la infraestructura del mercado financiero en los EEUU frente al desafío de la automatización. Es de todas formas interesante.

Entre los 1970s y los 2000s hay una transición en el imaginario de las críticas e intentos de reforma. En los 1970s, se criticaba la falta de un sistema que centralizara y conectara todos los actores, creando un ‘mercado perfecto’ en el sentido neo-clásico. En los 2000s, en cambio, la crítica es desde una concepción que desconfía de la centralización y defiende una idea de mercado con múltiples nodos. Hasta ahora, algo que Pardo-Guerra no hace es conectar con el último libro de Mirowski y Nik-Khah, pero parece haber una trayectoria similar. Un cambio en la concepción o metáfora con que se imagina un mercado que funciona bien y los tipos de proyectos de reparación que surgen en cada caso. De un tipo de imagen del mercado más neo-clásico, a uno más Hayekiano. (Lo que Pardo-Guerra sí hace es analizar un extraño caso de un activista financiero que combinaba su gusto por la economía austriaca y la religión).

29/9/2019

Leo ahora las últimas páginas de Automating Finance. El último capítulo vuelve sobre las consecuencias teóricas de las historias que el libro cuenta. La primera es una versión de la idea de que mercados son organizaciones. Para entender casos como la bolsa de Londres y de NYC hay que seguir la ‘path dependency’ particular de su historia organizacional.

Leyendo esto pensaba que quizás la discusión sobre mercados y organizaciones podría resumirse en una pendiente que va de versiones menos a más fuertes. Uno, la versión menos fuerte, mercado y organizaciones comparten aspectos que los hacen analíticamente equivalente. Por ejemplo, tanto en mercados como organizaciones hay campos de disputa, por lo que pueden ser analizados con las mismas herramientas. Dos, mercados son un resultado de ‘organizing’, lo que hace el analista es estudiar este trabajo, por ejemplo, la construcción de dispositivos que hacen bienes calculables. Tres, mercados son una organización. Por ejemplo, lo que Brunsson et al hacen es estudiar las decisiones de membresía, normas, etc. qué hacen a mercados específicos casos (de su definición) de organización formal. Cuando empecé a leer este libro esperaba que fuera una historia más del segundo tipo. Al final tiende a moverse más entre la versión 1 (mercado como campo) y la versión 3 (mercado como organización).

1/10/2019

Ahora sí, de nuevo, terminando las últimas páginas de Automating Finance.

Pardo-Guerra entre tres discusiones teóricas. La primera, mercado-organizaciones. La segunda, parentesco, sobre la importancia de estudiar infraestructura como construcción de relaciones. Entiendo hacia dónde va, pero creo que la analogía queda a medio camino. Es más que nada una metáfora inspirada por gente como Strathern. No va lo suficientemente lejos, que sería realmente hacerse cargo de la discusión antropológica. La tercera es sobre colas o filas (en inglés queue). Quizás una de las hebras más originales del libro. Lo que Pardo-Guerra propone es que en los mercados financieros, las ‘crowds’ (masas, multitudes) del siglo XIX son reemplazadas por filas, formas de organizar asuntos discretos. Por ejemplo, ordenes de opciones. Lo que el libro logra es que uno como lector vea la historia reciente de las bolsas de Londres y New York desde esta perspectiva, desde el problema de como automatizar la liquidación de pago y las filas de transacciones. Así es como se vería el mercado desde los ingenieros que cuentan esta historia.

El libro construye un tipo de imaginación del mercado diferente a otras representaciones sociológicas. La sociología ha fluctuado entre un estudio de los actores en el market-place, por ejemplo los trabajos más famosos de los estudios sociales de las finanzas son sobre traders,  o por construir una versión sociológica del concepto de mercado (por ejemplo, Aspers, en su interpretación de la tradición weberiana, construye una versión sociológica del mercado de la economía neo-clásica, un encuentro estilizado o ideal entre oferta y demanda, pero que intenta hacerse cargo de la dimensión social). El mercado de Pardo-Guerra es una infraestructura, una serie de procedimientos que procesan transacciones. La mirada del libro se posa sobre aquellos cuyo trabajo es automatizar estos procedimientos, y, también sobre las controversias sobre cómo organizar esta infraestructura. Esto conecta con parte del problema de las bolsas como empresas, en la medida que serían organizaciones que buscarían constituirse en puntos de pasaje obligado, y parte de lo que estaría en juego es como construir infraestructuras que soporten más y más transacciones.

¿Es única esta forma de imaginar los mercados? Históricamente uno podría conectar con Braudel, que entiende ferias, puntos de comercio, ciudades, en luchas por constituirse en puntos de paso. Sin usar estos términos claro. Hoy, estaría cerca de gente como Roth y como ellos imaginan los mercados y sus problemas. Más cerca, un antecedente al que extrañamente Pardo-Guerra no presta demasiada atención, es lo de Muniesa sobre la bolsa de Paris. Podría haberse conectado también con la idea de una sociología del ‘trabajo de mercado’ de la que hablan Cochoy y Dubuisson-Quellier.

Acabo de terminar el libro.

Un poco extraño que termine con una larga discusión sobre filas. Es interesante e importante, pero es como si el libro perdiera de vista el tipo de problemas con los que empezó. Quizás una experiencia que queda como lector es de un libro construido en partes. No es un ensayo escrito para presentar y convencer sobre un argumento. Una defensa de una idea. No es tampoco un conjunto de artículos puestos juntos. Se ubica en un punto intermedio. Como si la escritura asumiera un lector que lee en partes y no se interese por el libro como un argumento unitario.

 

 

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