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Policy Entrepreneurs, Think Tanks y Trabajo Académico: Debates en torno a la ‘práctica intelectual’ y la construcción de la Política Pública.

Durante el mes de abril, uno de los temas que ocupó la agenda pública en Chile fue la destitución del Ministro de Educación Harald Beyer por parte del poder legislativo, hecho que se concretó el día 17 de abril de este año. Alrededor de este proceso fluyó de un modo más subterráneo una muy interesante discusión acerca de la calidad de académico e intelectual del mencionado Ministro. Por una parte el oficialismo, así como otros actores, a través de diversas alocuciones o cartas publicadas en medios de comunicación, declararon su abierto apoyo describiéndolo como un académico de larga trayectoria, un ‘intelectual latinoamericano’ (como la carta “Intelectuales de américa latina apoyan a harald beyer”). Sin embargo, por otra parte otros actores cuestionaron su identidad intelectual y/o académica,  aludiendo a que su currículum no cumpliría las exigencias propias que se imponen al actual trabajo académico, dando cuenta del mismo personaje como un mero operador proveniente de un Think Tank ligado a poderosos grupos empresariales. El interés de este debate para el presente post tiene que ver con cómo, a través de éste, se desenvuelve un dilema en torno a la naturaleza del trabajo académico y su relación con el desarrollo de políticas públicas.  Particularmente me interesa contribuir y estimular una conversación en torno a cómo nosotros, como actores de esto que denominamos trabajo académico, estamos participando de una suerte de fragmentación de nuestro propio trabajo académico ligado al espacio universitario, en el contexto de la emergencia cada vez más evidente de un nuevo actor, desplegado como actor ‘intelectual’, que ha tomado una creciente relevancia en los en la construcción de una política pública supuestamente inspiradas en argumentos técnicos y evidencia empírica. Este nuevo actor ha sido señalado por algunos autores (ver, por ejemplo Kingdom, 1995; y Mintrom y Norman, 2009)  como un emprendedor político (Policy Entrepreneurs). Continue reading

Cultura, economía y emprendizaje

Desde Barcelona, Jaron Rowan, investigador y co-director de YProductions, nos cuenta sobre su libro recién publicado, que analiza cómo las organizaciones culturales se han re-organizado bajo la figura de la empresa y el emprendedor cultural. Continue reading

La controversia de la innovación

A propósito de las controversias y de cómo se construyen las problemáticas en los Estudios de la Economía, quisiera decir dos palabras – escritas muy rápidamente, mis disculpas por las elipsis – acerca de la innovación. Continue reading

Desenmascarando al Emprendedor (y al Homus Economicus 2.0)

Este nuevo posteo se relaciona con el llamado que realizó José sobre el sujeto emprendedor (o también llamado “Homo Economicus 2.0” por M. Callon) en su post sobre la conferencia “Produciendo lo Social”.

El texto: “Unmasking the Entrepreneur” de C. JonesA. Spicer sirve para enriquecer el análisis sobre el fenómeno del emprendimiento desde una línea de trabajo que han desarrollado los estudios críticos de la administración (Critical Management Studies).

El análisis del emprendimiento que desarrollan en el texto Jones y Spicer, es afín a la línea de trabajo en la que se encuentran académicos como B. Meier Sørensen, Paul Du Gay y Alf Rehn. Este grupo de autores, han estudiado el emprendimiento en diversos contextos y utilizando una interesante y variada gama de marcos teóricos que van desde la teoría cultural hasta la teología! Dichos autores han mostrando las pretensiones, presuposiciones y prejuicios del discurso y en la práctica del emprendimiento.

En el texto, los investigadores utilizan la expresión “desenmascarar” sin esperar develar la “verdad única” (verdad como lo que es correcto y se encuentra escondido a nuestro conocimiento) que se encuentra detrás de la supuesta “careta” del emprendedor. Jones y Spicer buscan la verdad que surge al alejarse de las formas en que nos encontramos ciegos en un momento particular. En el centro del trabajo de estos autores, se encuentra el concepto de “aletheia” que Heidegger define como aquella verdad “no oculta  o escondida”. Por ello, el trabajo de Jones y Spicer, buscará abrir el fenómeno desde avenidas menos visitadas por otros autores y desde allí producir nuevas posibilidades para el entendimiento del mismo.

Este enfoque, llevará a Jones y Spicer a recorrer aproximaciones desde la tradicional escuela crítica del círculo de Viena, pasando por entender el emprendimiento como “sublime objeto del deseo” –vía Lacan- siguiendo con un estudio de la genealogía del concepto de valor en una especie de análisis histórico de la disciplina Economía Política. Los autores continúan con ejemplos que buscan dar contexto y cuerpo al análisis, recurriendo a la intrigante figura del Marqués de Sade y de variados emprendedores muy conocidos y reconocidos, que muestran en el “exceso” un comportamiento excéntrico. Tales como recorrer el mundo en globo aerostático, subir montañas y una gran variedad de actividades extremas. En este punto las referencias a Veblen, Mauss, Derrida y Bataille son la antesala de la conclusión del capítulo 5: “Exceso Emprendedor” en la que los autores comentan que el “beneficio del emprendedor sería el resultado de ser un vórtice de exceso” (p. 68)!

Si bien el trabajo de Jones y Spicer es más bien una larga meditación acerca del concepto de emprendedor, basado en ejemplos propios y datos construidos por otros, no por ello deja de tener valor cuando se trata de develar este homus economicus 2.0. No desde el análisis de una red de actores heterogéneos –a la Callon– pero sí desde el análisis normativo-ético y de filosofía política. Especialmente allí es donde el trabajo de los autores se engancha con el problema de la justificación (p. 105) ya discutida en este blog, y con la obra de Levinas, descentrando la mirada ética desde el sujeto individual hacia la figura del “Otro”. Este análisis es central en los casos presentados en los capítulos finales del texto. Por ejemplo, se desarrolla el caso de una serie de inmigrantes chinos ilegales que mueren en su trabajo independiente como recolectores de berberechos en las costas de UK. Es allí donde los autores muestran a los excluidos o negados a ser considerados como “emprendedores”, expresando que:

Con la generalización de la figura del emprendedor, viene aparejada una negación, negación que no tiene motivo alguno y tiene el potencial de “bite back” a todos los que celebran la bondad universal del emprendimiento” (p. 107).

Economistas en “Produciendo lo Social”

La semana pasada fue la Conferencia Produciendo lo Social en UDP y a mí me tocó coordinar uno de los ejes que tuvo como tema principal, aunque no exclusivo, el rol de los economistas y la economía en Chile y América Latina. Los siguientes párrafos son mi particular intento de organizar lo que oí durante el día. Fueron en total 16 presentaciones en las mesas más las dos ponencias principales, y por cierto no pretendo un resumen acabado, en cambio lo que intentaré es conectar las ponencias con el tema del eje, organizándolas en cuatro temas, y sugiriendo algunas preguntas de investigación abiertas a partir de cada uno de ellos. Los temas son: economía y su consolidación profesional, economistas como agentes híbridos, la producción de la economía, y los límites del expertise.

En su intervención V. Montecinos sugirió dos grandes tareas pendientes para mejorar lo que se sabe sobre los economistas: mejorar el trabajo de archivos y hacer más análisis comparado. En la primera dirección se orientó la presentación de O. Mac-Clure quien discutió el papel de un intelectual francés, Courcelle-Seneuil, en el desarrollo temprano de la economía como disciplina en el siglo XIX en Chile. Mucho más tarde en el día presentó P. Blois quien revisó los conflictos asociados con la re-institucionalización de la sociología en Argentina después de la dictadura militar. El trabajo de Blois se enfocó especialmente en la forma como los jóvenes sociólogos lidian en su vida profesional con la muy particular manera de presentar la profesión en la formación de la UBA. Considerando estos trabajos juntos, resultaría interesante preguntarse por posibles comparaciones entre la consolidación de las diferentes disciplinas: en particular, comparar la emergencia institucional de la economía con la de la sociología en distintos países, como también, cómo los practicantes de ambas carreras lidian con las particulares definiciones de la profesión que han recibido en sus respectivas instituciones. Tengo entendido que otro de los presentadores, G. Beltrán, ha realizado un ejercicio de este tipo para el caso Argentino.

Las presentaciones de Joignant, De Cea & Gayo y J. Gilbert se enfocaron en el papel del conocimiento experto en la política. Específicamente: Joignant estudió como categorías y modelos de las ciencias sociales (como la teoría de juegos o de la democratización) fueron utilizadas en los documentos de trabajo semanales de la Presidencia de Chile a principios de los 90s; De Cea & Gayo, por su parte, analizaron la forma como el trabajo de dos sociólogos, Brunner y Garretón, se ha visto plasmado en la institucionalidad cultural creada durante el gobierno de Lagos; mientras que  Gilbert comparó el papel de los cientistas políticos en el gobierno en Chile y Bolivia. M. Garate, C. Cabrera y Pinilla & Godoy discutieron sobre los think tanks. Garate profundizó en la historia de CIEPLAN, y el papel de las discusiones entre economistas en la constitución de un “consenso” anterior a la vuelta de la democracia en Chile; Cabrera analizó el discurso de tres think tanks en Argentina utilizando la perspectiva de P. Bourdieu; y finalmente, Pinilla & Godoy sugirieron una tipología para la clasificación de este tipo de organizaciones, la cual luego aplicaron al caso de Chile hoy. Cabe mencionar en este contexto también el trabajo de G. Beltrán quien discutió el papel de los economistas en la creciente industria de las consultoras de mercado en Argentina, señalando como en este caso las credenciales técnicas son combinadas con otros signos, tales como la forma de presentación personal, a la hora de evaluar la performance de estos actores. Todos estos trabajos comparten un énfasis en el rol de los expertos fuera de la universidad, destacándose el papel de tres grandes figuras: el intelectual público (relacionado en algún momento con FLACSO y otras ONGS), el economista que asesora políticas desde los think tanks, y los expertos de las consultoras de mercado. Creo que sería interesante ampliar las conexiones entre estas las literaturas enfocadas a cada una de estas figuras: particularmente, parece inexplicado hasta ahora, ¿cómo fue la convivencia de instituciones como CIEPLAN y FLACSO durante la dictadura?, y más generalmente, cuales son las redes y barreras simbólicas entre estos tres tipos de espacios híbridos en los cuales se desempeñan economistas y otros cientistas sociales.

Un tercer grupo de trabajos se enfocó en la producción de un mundo económico por la economía, el trabajo de Farías et al y el mío se conectan con el término performatividad utilizado en la sociología de las ciencias, mientras que el de Sisto & Nuñez con la discusión post-Foucault de la govermentalidad. El trabajo de Farías et al analizó la producción práctica de un mercado de viviendas después del terremoto en Chile, prestando especial atención a como la organización de este proceso se ha enfrentado al problema de atraer inversionistas y producir competencia. Mi presentación, de la que ya he hablado antes acá, mostró como la economía ha sido un agente clave en la creación y evolución del mercado de seguros de salud en Chile. Sisto & Nuñez, por su parte, discutieron la producción en las políticas sociales y educativas de un “sujeto emprendedor”. En este tercer contexto me parece central ir aumentando al acervo empírico sobre el papel del conocimiento económico en diferentes mercados, y en particular, sobre un tema que no ha sido muy estudiado desde la discusión de performatividad (aunque una muy buena es Mitchell), a saber, la producción de mercados cómo política pública. A su vez, resultaría interesante ampliar las comparaciones entre procesos de producción del homo-economicus tradicional y el “sujeto emprendedor” (o lo que Callon denomina como el homo economicus 2.0). Mi impresión es que mientras el hombre imaginado por las políticas de economistas a la chicago es un actor con curvas de utilidad en la mente, el segundo es más sensible, y de hecho, co-producido por otras disciplinas menos duras como la psicología. En este contexto, podría ser interesante la comparación con el trabajo de D. Fridman sobre Argentina.

Finalmente, en un cuarto grupo pueden ser agrupadas las presentaciones de F. Neiburg, E. Simbuerger y H. Guerra. Neiburg sugirió una doble crítica al uso de la noción de performatividad. Por una parte, este término repetiría lo que otros conceptos ya han dicho (por ejemplo Simmel habló de “circularidad”) y, por otra, exageraría el rol del conocimiento experto en la economía. Según Neiburg, quien discutió esto a partir de dos casos en Brazil y Haití, no sólo es central estudiar la producción de dispositivos económicos  (por ejemplo: índices de inflación de precios) y las controversias expertas que rodean este proceso, sino que también las múltiples y muy complejas formas de cálculos económicos prácticos (por ejemplo: diferentes tipos de monedas cotidianas) y la forma cómo ambos dominios interactúan. Simbuerger discutió, a partir de una serie de entrevistas en Inglaterra, cómo los sociólogos académicos extranjeros han tenido que lidiar con el etnocentrismo de la disciplina que ejercen. Y. finalmente, Guerra contó como él mismo tuvo que transformar sus categorías al enfrentarse a su trabajo etnográfico en Mozambique, esto pues algunos conceptos simplemente no servían y otros – como sociedad civil y genero-, eran utilizados de una forma muy distinta por los actores que él estudió. Esta última serie de trabajos entonces enfatiza sobre los límites en el análisis empírico del conocimiento experto, abriendo otras preguntas al análisis de la economía. A mi juicio resulta particularmente interesante ampliar los análisis sobre la co-existencia de múltiples dispositivos de cálculo económicos (por ejemplo: créditos formales e informales que actúan juntos), cómo también, el análisis de la forma como los economistas lidian en la práctica con los límites de las categorías de sus propios conocimiento al enfrentarse a nuevos contextos. En este último sentido, tal como apuntó V. Montecinos, parece central estudiar la auto-concepción de género de esta disciplina.

En resumen, un muy buen día, muchos trabajos y mucho por hacer!

PS: la única ponencia del eje que no mencioné acá fue la de G. Seghezzo, quien discutió la constitución de la “violencia policial” como un ámbito de conocimiento experto en Argentina, donde han confluido organizaciones de derechos humanos, la prensa, abogados y discursos más reciente del tipo “tolerancia cero”.

José Ossandón

Start-Up Chile

Es para mí un gusto comenzar este diálogo en “Estudios de la Economía”.

A propósito del programa Startup Chile, donde el gobierno Chileno ha lanzado la iniciativa de atraer emprendedores “Worldclass”, definidos como aquellos que posean planes de negocio innovadores y con alto potencial en mercados internacionales, que justo hoy se encuentra promocionando el Ministro Juan Andres Fontaine en Sillicon Valley, he vuelto  a mirar una reciente investigación realizada en una empresa creada bajo el paraguas de una Universidad privada y un grupo de inversionistas. Omitire información específica de los nombres y desarrollos de la empresa con el fin de cumplir con los acuerdos de “no divulgación” que previamente establecí en la negociación de acceso con la empresa.

La pregunta que motivó mi investigación es ¿Cómo son las prácticas organizacionales de la empresa “Polaris Biotecnológica” y el proceso de innovación tecnológica que se encuentra desarrollando? Esta pregunta se encuentra arraigada en una línea de investigación que considera la innovación –definida como nuevas formas de hacer mejores objetos y artefactos para uso práctico- en un sentido distribuido y situado (Suchman and Bishop 2000; Hutchins 1995, Latour 1999; Akrich, Callon et al. 2002) donde los participantes del mismo, siguen un proceso que depende en forma sustancial del trabajo mancomunado y de las interacciones entre los actores humanos y no humanos que la permiten. Lo que sostengo, junto con Akrich et al., es que el éxito de la innovación nunca está en las manos de un único agente económico. Por el contrario, este se encuentra siempre distribuido a lo largo de la cadena de actores participes de la innovación. En ese sentido, la innovación se debe entender como “el arte de interesar a un creciente número de aliados quienes permitirán que el proyecto desarrollado adquiera más y más poder” (Akrich, Callon et al. 2002) Por cierto que una idea de innovación distribuida y embebida en la red de actores, señala un camino distinto para el así llamado emprendedor, especialmente en los casos en que este desarrolla productos y servicios fuertemente construidos sobre conocimiento científico (Garud, Karnře 2003).

Los métodos utilizados para “construir” los datos son básicamente la observación participante del autor -en reuniones de trabajo de la organización- y entrevistas a profundidad con los colaboradores de la empresa. El autor negoció el acceso a la empresa, luego de un trabajo de consultoría realizado en la misma. El período de observación y de trabajo de campo se extendió desde Julio hasta Diciembre del 2008. Dada las limitaciones de espacio del presente texto, no ahondaré mayormente en la metodología seguida por el estudio.

Una de las líneas seguidas en el análisis y conclusiones muestra la importancia del proyecto –junto al presupuesto adjunto al mismo- en el alineamiento y organización de la innovación, tanto hacia el interior como hacia el exterior. Este ejemplo de “dispositivo” muestra como un elemento material señala caminos, abre posibilidades –cerrando otras- en la medida que permite la administración de recursos financieros, ideas, plazos, tiempos, entre otros. En ese sentido, se puede atisbar una comprensión relacional y material del proceso de innovación en “Polaris”; dado que el mismo dispositivo permite que la empresa se relacione con entidades gubernamentales –CORFO Innova- que otorgan fondos para el desarrollo de proyectos de innovación en alta tecnología y con los inversionistas que siguen atentamente el desarrollo de los tiempos y recursos desde el mismo. Es decir, el proyecto se convierte en un elemento estructurador que junto a otros dispositivos, participa de la innovación, permitiendo y no permitiendo maniobras en momentos de cambios en el medio ambiente de la organización y en los objetivos de los actores interesados en ella. Estos dispositivos, se encuentran en el centro del actual debate de los estudios de la innovación y emprendimiento que sigue la línea del presente texto. Por ejemplo Doganova y Eyquem-Renault (2009) han establecido la importancia del modelo de negocio –y del plan de negocio- como elemento estructurador de la red de innovación que construye la empresa naciente.

Lo que las historias de los colaboradores y la gente de Polaris indican es que el “emprendedor” no es el articulador del cual Schumpeter nos habla.  En ese sentido, al considerar el poder que el proyecto escrito sobre lo que sucede en las relaciones que establece la empresa, he contado una de las posibles historias de “Polaris Biotecnológica”. Una historia donde no se ve aquel superhombre, del que hablaba Schumpeter, que construya el proceso de innovación, sino un actor inmaterial –el proyecto- sobre el cual el resto se alinea y sobre el que se organiza la innovación tecnológica en dicha empresa.

Como corolario, debo comentar que actualmente trabajo en la pregunta que emerge del caso enunciado, la cual es: ¿Cómo se inserta el emprendedor en un tipo de innovación donde las relaciones entre los elementos materiales y los humanos construyen la red sobre la cual se sustenta la innovación?

Juan Espinosa